Después de que la temporada pasada acabase felizmente navegando en las islas jónicas, el problema fue dejar el barco en tierra durante el invierno y regresar con Rufino vía aérea a España. Resulta, que fuera de los meses estivales hay muy pocos vuelos y los de bajo coste no admiten mascotas, así que, o me iba a Atenas o a Sicilia para volar con una compañía estatal. Mientras dilucidaba cual de las dos opciones elegir, surgieron algunos problemillas en las mejoras que se le hicieron al Bahía las Islas el pasado año en Galicia. No tardó en rondarme por la cabeza una buena navegada, que al fin y al cabo es lo que nos gusta y regresar al punto de partida en esta segunda etapa, para no dejar pasar la garantía de algún equipo que ha fallado y dejar todo en perfecto orden, así que la decisión de tirar para el oeste estuvo clara, desde Sicilia me ahorraba unas buenas millas, así que la decisión de ir a Palermo a dejar el barco, además de llevar a Rufino en la compañía Alitalia, era lo más acertado
Y aquí estoy, casi cuatro meses después de dique seco, que se me han hecho largos, nunca, en los casi treinta años que llevo como armador había estado tanto tiempo sin tripular mi barco y aunque he navegado con los amigos, no es lo mismo.
Después de muchos años me dispongo a embarcar sin mi fiel Rufino, que como ya está muy mayor y un poco achacoso, hemos decidido que disfrute olisqueando arbolitos y por esta vez se ha quedado en tierra.
Nada más llegar a Palermo solo necesito un par de días para botar el barco, comprobar con satisfacción, que los equipos electicos, electrónicos y mecánicos funcionan tal como quedaron hace casi cuatro meses, solo falta avituallar la despensa y estudiar los diferentes mapas meteorológicos para decidir la mejor opción de salida, pensando en hacer la travesía con escalas o sin ellas.
Después de un tormentoso final del invierno en el Mediterráneo occidental, en el que fuertes borrascas no han dado tregua a toda la costa levantina, parece ser que afortunadamente para mis intereses la primavera se está presentado con benignas brisas del este, ideales para mis propósitos de alcanzar Galicia a mediados de Abril, aunque como siempre, la costa portuguesa será otro cantar que ya se gestionará.
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Despedida de la Marina Galizzi ubicada en el interior del puerto comercial de Palermo, suelto amarras una mañana de soleada de buena temperatura, de momento navegaré hasta San Vito lo Capo, el extremo más noroeste de Sicilia distante 36 millas. En cuatro meses no he perdido un ápice de entendimiento con mi barco, me emocionan las sensaciones de estar de nuevo a bordo, escuchando el murmullo del agua bajo el casco por lo que en cuanto se establece una tenue ventolina detengo el motor y disfruto del sol, la libertad y de navegar, ajusto al milímetro las escotas y aunque apenas nos movamos a dos nudos, no tengo ninguna prisa en el día de hoy, está previsto que el viento se incremente a medio día.
Al ser sábado muchas barquitas de pesca a las que mantener atención mientras avanzamos paralelos a la costa Una vez doblado el cabo Gallo rumbo directo a mi objetivo ya solo quedan 27 millas, se me van a hacer cortas cuando el Bahía comienza a acelerar, con una bonita brisa de 10 nudos de través, una gozada. Vamos descontando millas en la más auténtica soledad a medida que nos alejamos hacia el oeste, lejos de la influencia urbana palermitana, en estos primeros compases de la primavera los sicilianos parecen remisos a echarse a la mar.
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Preparo algo de comer porque no solo nos alimentamos de placer, solo un detalle que no puedo pasar por alto; es la primera vez que navego solo sin la compañía de Rufino y vaya que si lo echo en falta, son muchos años y muchas millas con su compañía y la verdad que se me hace duro no tenerle para "conversar" a nuestra manera, en fin, que me pongo nostálgico. En las primeras horas de la tarde arribo al objetivo, fondeo en la magnífica playa de San Vito, en soledad, como no podría ser de otra manera, que diferente cuando pasamos por este mismo lugar el verano pasado, no menos de una docena de veleros, la ventaja que podíamos disfrutar del baño en estas cristalinas aguas, cosa que en el mes de marzo, a 16º de temperatura dista mucho de ser agradable darse un chapuzón.
Vistazo a la meteorología y sufro un pequeño desencanto porque desde ayer, una pequeña borrasca sobre la costa africana se ha movido más al norte, lo que me cierra el paso de hacer la navegación del tirón hasta la península, no me queda otro remedio que detenerme en Cerdeña y esperar de nuevo vientos favorables. Mañana saldré temprano, 220 millas hasta Carloforte, navegación que ya contaré a mi llegada
Salud
