Me fui porque me aburrí....de no tener ni una triste tienda donde comprar el pan.
Pero lo que te han dicho... los niños lo agradecen un montón...
Esas fiestas de ese pueblo...
Esa playita pequeña...
y la otra con casitas de madera verdes y blancas...
La estrellas en el cielo eran más y más brillantes...
el mar era más amable....
El silencio era más verdadero,
los amigos nos reíamos de verdad también.
Garraf, te abraza como si fuera tu pueblo de toda la vida...
El ron cremat en la playa...
Las ballenas a ciertas millas...
los fuegos artificiales en Sant Joan...
El barco que va, no necesita irse más lejos.
Los velero tienen viento, pero no olas, porque la montaña los protege.
Quien va: repite, añora, sueña que vuelve, desea volver.
Lo comparas con otros puertos, y no tiene comparación.
Me dijo un navegante: estoy aquí porque imagino que estoy en Menorca.
Me dijo otro: estoy aquí porque no hay otro mejor.
Y yo me fui , buscando otros mejores, más bonitos...
Y el otro día volví, y mi corazón me dió un vuelco.
Garraf siempre será para mí un puerto único y mi preferido.
Madremía

... que me pongo a llorar cada vez que me acuerdo, mi fallo es no tener un coche, porque para comprar teníamos que ir a Sitges o Castelldefels y la verdad , era muy cansado el tren.... hasta para comprar el pan coger ese dichoso tren que sólo pasa cada media hora.
Nos fuimos, pero aún lo estamos llorando.
Quizás nos sale más barato el amarre en Mataró y tenemos más tiendas y más servicos, pero nos sale más caro en el alma. Y esa es la verdad.