En el DENNIS salimos de Premià hacia Sitges el miércoles por la mañana. Era la primera vez que los tripulantes navegábamos juntos, algunos ni nos conocíamos, y con niveles de experiencia dispares. Aprovechamos para probar todo el piano, la maniobra del asimétrico, explicar como se toman los rizos (llevo cabos independientes en grátil y baluma reenviados al piano), etc.
Al preparar la estrategia, las distintas fuentes de información meteo de que disponíamos no coincidían en la predicción. Algunas de las simulaciones que realizamos nos daban que había que dejar Ibiza por babor y otras por estribor. Todas ellas coincidían en que tendríamos poco viento y no llegaríamos a tiempo para evitar la encalmada que se extendería por todo el campo de regatas.
Nos preparamos para una regata larga, resignados a atravesar la zona de calmas con paciencia y decidimos no alejarnos demasiado del centro del campo para al final dejar Ibiza por Es Vedrà. Esperábamos un viento del SW que dificultaría una posible navegación desde Tago Mago hasta Formentera.
Más o menos, la cosa sucedió según lo previsto. Fuimos razonablemente bien hasta que llego la encalmada. Salir de allí fue una tortura pero, de vez en cuando, conseguíamos arrancar y navegar a 1 o 2 nudos. Así pasamos la noche y parte de la mañana del viernes.
El viento llegó acompañado de una niebla espesísima que no dejaba ver ni la perilla del palo. Después, volvimos a tener visibilidad y navegamos hacia el SW con viento del S. Teníamos la intención de alejarnos bastante de Ibiza, hacer una virada, dejar Es Vedrà por babor y llegar a La Sabina sin cambiar de bordo.
No pudo ser. Ibamos ciñendo con buen viento pero al alejarnos de Ibiza la niebla volvió a aparecer y decidimos hacer bordos sin alejarnos más de la costa. Cada vez que nos volvíamos a meter en la niebla, hacíamos virada hacia la costa y volvíamos a tener visibilidad.
Cayó la noche y ya estábamos en las proximidades de Es Vedrà. Nos alcanzó la niebla ya sin remisión. Pasamos bastante miedo porque no se veía absolutamente nada (en aquel momento me hubiera encantado tener radar... y un limpiaparabrisas para las gafas).
Durante el bordo de Es Vedrà a La Sabina, volvimos a tener visibilidad y el viento roló hacia el través. Izamos el asimétrico y con él llegamos hasta la línea de meta cuando ya clareaba el día (sábado) después de casi 45 horas de regata.
Como siempre, y ya he participado en 10 Ophiusas, llegamos hechos polvo. Como siempre, en aquellos momentos decidí que aquella sería mi última Ophiusa. Como siempre, ya he cambiado de opinión.
Os dejo unas fotos de recuerdo
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