Por lo que yo conozco y mi propia experiencia, las gestiones de los barcos abandonados o semi, al final esto es lo de siempre, que es como los ombligos, cada uno tiene el suyo y no lo puede cambiar.
Yo vendí mi barco porque no lo usaba, no salía, no me atrevía a salir solo y no venía nadie conmigo. Creo que es lo mejor que hice. Si no puedo usarlo, que lo disfrute otro y que el barco tenga la vida que se merece. Como así ha sido.
Pasado un tiempo me entro el " mono " que creo que entra a todos los armadores cuando se desprenden de su barco. Y como seguía paseando por el náutico donde aún mantenía el amarre, siempre me fijaba en un barco que habían comprado nuevo al mismo tiempo que yo el mío ( el mío de segunda mano, jejeje ) y habíamos sido vecinos de amarre. Yo estaba muy feliz de mi barco, pero siempre miraba al del vecino como uno nuevo. No diré marca ni modelo para no desvelar datos. Pero reconozco que era un barco que llamaba la atención.
Bueno pues, pasado el tiempo, el barco estaba allí, prácticamente abandonado. Hace muchos años que no he visto a su propietario por el club, la velas decolorándose, mejillones para llenar una parada del mercado, una sensación lamentable.
Intenté hacerme cargo de los gastos, usarlo, mantenerlo... pero no.
De comprarlo, ni plantearlo.
Y todo este rollo ¿ para qué ? Pues para llegar a la conclusión de que cada uno se gasta el dinero en lo que quiere y, si luego no se puede seguir adelante con la inversión, pues se deja ahí y punto pelota. Y si se hunde, que se hunda, pero ni lo vendo, ni lo comparto, ni lo alquilo, ni lo presto, ni nada de nada.
Y contra eso no hay nada que hacer. Pero nada. Creo.
Una lástima. Espero que todos esos barcos encuentren su armador o, al menos, un patrón que disfrute con ellos.
Agustín.