Hola Iuri
En tu lugar, sería prudente. Saltar a Formentera no es sólo un poco más que hacerlo a Menorca: es añadir un 50% e irnos a un número de millas total (>170) más que respetable para hacer en un barco que no conoces, con un niño para el que tampoco conoces cómo reaccionará a su primera travesía larga y con rumbo a un destino que no sé si conoces o no.
El salto es una buena tirada, que te supondrá estar en algunos momentos a más de 8h (con el motor "sano" y buen tiempo) del puerto más cercano. Y, con humilidad, te traslado algunas preguntas sobre distintas situaciones leves que se me han dado cruzando a las islas: ¿Qué ocurre si el niño se marea a esa distancia de la costa? ¿Qué ocurre si tienes algún pequeño fallo de alimentación del motor por el que os quedáis sin poder utilizarlo? ¿Qué ocurre si el parte hace de las suyas y empeora durante la travesía? ¿Qué ocurre si al llegar a Formentera no encontráis un buen fondeo / amarre -esta isla tiene sus "cosas" en temporada alta-? Y, qué ocurre si, como de vez en cuando sucede, una parte importante de lo anterior se da junto?
Supongo que, ocurriera alguna de las cosas anteriores u otra similar -siempre es probable que algo leve pase- o, incluso ocurriendo todas, no pasaría nada muy grave; pero seguro que pasaríais un rato incómodo fácil de evitar siguiendo cualquiera de los buenos consejos que te han dado: haz un destino más conservador en millas, alquila en Denia, Mallorca o Ibiza, deja su primera travesía para otra ocasión más tranquila o para una situación en la que tengáis una segunda semana... Creo que con cualquiera de estas opciones dejas el disfrute al 100% y dejas el riesgo en menos de la mitad.
En fin, que si me dijeras que vas a hacer esa travesía en otra situación te diría, claramente, que avante toda, pero la suma de barco alquilado, destino lejos, una sola semana y, sobre todo, niño que navega en travesía larga por primera vez, me parece arriesgar innecesariamente. No es una situación de un "No" claro pero, por la (poca) experiencia que tengo en carne propia, casi todos los ratos menos buenos que he pasado en el mar no han sido por situaciones en las que estaba claro que no se podía salir (ahí es fácil la decisión), sino en situaciones más en el límite, en las que "parece que sí" y, una vez fuera, algún imprevisto hace que la situación se degrade hasta un nivel incómodo que no tiene sentido asumir estando de vacaciones.
Por tu travesía

Avante