Hace una semana estando fondeado en la ría de Vigo se me acercó la benemérita a comprobar documentación, la primera vez que lo hacen desde que enarbolo la bandera holandesa, solo me pidieron la documentación del barco, la mía, el seguro y mi titulación de lo que tomaron nota.
Como tenían ganas de charla, expuse mi indignación y los motivos, por haber tenido que cambiar a pabellón de conveniencia, cosa que comprendieron y corroboraron la inacción de las autoridades marítimas ante la pérdida sangrante de la marina deportiva, aunque ellos solo hacen su trabajo.
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