Recién comprado mi primer barco tuve como vecinos de atraque a una pareja muy "sesentona" con un velero de 12 metros que ocasionalmente atracaba y/o desatracaba la mujer, el caso es que me asombraba ver la destreza con la que esa señora manejaba el barco, la suavidad y precisión con la que atracaba (superior a la de su marido) se me antojaba como un objetivo inalcanzable para mí que, por aquel entonces, en ocasiones no conseguía atracar hasta después de varios intentos y desde luego no con la parsimonia y tranquilidad de la italiana.
