Francamente, e independientemente de las memeces que puedan cometer unas y otras Administraciones (no se nos escapa que en este aspecto la española lleva experiencia sobrada), o del interés confiscatorio/recaudatorio/sancionador que puedan tener (capítulo en el que, de nuevo, la Administración española brilla con luz propia), me llama poderosamente la atención el interés (enfermizo y malsano, añado) que parecen tener algunos cofrades por erigirse en fiscales, jueces y verdugos y aguar la fiesta a los que, en ejercicio de derechos establecidos por la Unión Europea, hemos cambiado de bandera con todos los pronunciamientos legales favorables.
Si no os gusta, al menos
dejadnos tranquilos.
Espero que esta última tontería no pase de eso, una tontería de asustaviejas que tratan de evitar que el negociete se les escape de las manos. De todos modos, era previsible.
Saludos y
