El problema es que en la náutica española el patriotismo sale muy, muy caro... y no todo el mundo se lo puede permitir. A ver si las autoridades toman nota.
Y en ningún caso quiero echar más leña al fuego, que lo primero es el respeto a las decisiones y los motivos de cada cual. A mí ya me gustaría que llevar el pabellón hispano (o el que se quiera) no fuese un problema o fuente de problemas, pero las cosas son como son.
Unas

y tengamos la fiesta en paz.