¡Pues a mí me gusta el refrán que dice:
El buen marinero es como el bichero que tiene dos ganchos: uno para atracar y otro para desatracar.
Yo creo que a lo largo de nuestra vida marinera nos vemos poseídos por sucesivas etapas Centrífugas. centrípetas.
Un día te sientes imbuido por el más y mas Mar y más y más lejos. Otras etapas sientes que quieres tener a tu barco cerca de tu casa, del sitio en donde naciste
Observando en la manada a los potros jóvenes me parece que se aprecia ese comportamiento. Se aventuran primero lejos de las yeguas, incluso las pierden de vista y parece que quieren emular a adultos que desean formar una nueva manada. Repentinamente corren como locos a fundirse justo en El Centro de la manada, golpeándose y restregándose a los mayores.
Ahora mismo el barco de Hipy es algo que ya forma parte de el mismo. Lo siente como una prolongación de su ser y por eso quiere tenerlo cerca, protegido insertado en su mandada. Algún día ese deseo centripeto, se volverá centrífugo y deseará ir lo más lejos posible. A mí me ha pasado muchas veces en mi vida de marinero y al transcurrir el tiempo y haber experimentado esas etapas he identificado ese sístole y diástole que me poseia. También he aprendido - solo un poco- a modular esa tensión para que no le generara tanto sufrimiento como antes - que siempre estaba yendo y viniendo. Expansionandome y al poco rato encogiendo.
Ya no somos niños Hippy - como dice Caribdis - hay muchas marinas por el camino y si tienes la suerte de contar con un buen compañero, esa travesía en esta época del año. es un placer ... y si hay que hacer una escala y volver con más calma a hacer la ultima parte de la travesía - no pasa nada- tu barco pronto va a estar en casa para que recorras cada rincón y te comprometas con el a llevarlo muy lejos y cuidarlo para que él te cuide a ti.
Buen viaje
