Veamos, los ecologistas, al menos en origen, acostumbran a ser gente de buena fe que dan la cara por nosotros por la defensa del planeta y, por tanto, de nuestra propia vida, salud y entorno.
Pero, excepto en Alemania, los grupos ecologistas europeos son parte de la extrema izquierda clásica.
Eso no es sorprendente, pues se achaca con una buena parte de razón, el deterioro del medio ambiente a la falta de escrúpulos de las grandes industrias y la connivencia con ellas de las autoridades.
Por tanto, unos (los ecologistas) veían unos compañeros de viaje organizados, con discurso, contactos, medios y simpatizantes disciplinados, y otros (la izquierda radical) veía otro medio para atacar al "enemigo".
Pero esto, sumado a la ingenuidad de muchos militantes, se prestaba demasiado bien a las manipulaciones y a las maniobras de distracción.
La izquierda "revolucionaria" focalizó primero en la gran industria, pero tras los primeros éxitos (lease "cierres de factorías"), los sindicatos los pusieron en su lugar.
Entonces comenzaron a atacar a los automóviles (con razón... tal vez) esto cuadraba bien: obviamente eran una de las fuentes mas visibles de gases sucios y, además, cuadraba con el discurso "anti-coche" desarrollado durante los primeros años del siglo XX cuando por los pueblos solo pasaban los coches del señorito y de sus amigos, los odiados explotadores de la gente.
Como la oportunidad de manipular no se desperdicia nunca, los alemanes hicieron obligatorio el catalizador (sus coches son de mayor precio, por lo que el encarecimiento no es significativo) y, con este precedente, indujeron a los demás países europeos a seguirles. Aquellos que basaban su producción en vehículos mas baratos (no "populares", el coche, por definición de catecismo solo puede ser elitista) vieron disminuir su competitividad pues tuvieron que subir los precios notablemente. No lo olvidaron.
Poco después los franceses (que no fabrican todoterrenos ni tienen unos motores de gas-oil tan competitivos ni extendidos) empezaron a hacer campañas para prohibir estos tipos de vehículos en las ciudades, empezando por París.
Todos los coches contaminan, pero las consecuencias de un tipo u otro de contaminación ... dependen de la importancia que se le de en una buena campaña. Y las partículas en suspensión no dependen tanto del motor como de la calidad del gasoil...
... Y en estas estamos ....
Con las embarcaciones deportivas sucede algo parecido.
Yo empecé a bucear en apnea, en la Costa Brava, durante los años 60.
Los fondos eran magníficos hasta la misma orilla.
Como todos los aficionados lo hacíamos en pequeñas calas rocosas donde no entra una embarcación. Ahora no queda nada, los fondos son un paisaje desértico hasta, mas o menos, 25 metros de profundidad. Y no han sido las anclas.
Toda manipulación requiere una cabeza de turco, llámese musulmán, mexicano, catalán o... propietario de barco.
Por un lado, "estos ricachones", por otro, despertar la indignación popular con el buen propósito de concienciar a la gente... dejando por el camino afectados inocentes pero antipáticos (de eso se trata, de despertar antipatía hacia un sector y luego echarles la culpa de todo lo que se pueda).
Los verdaderos responsables, contentos al no estar bajo los focos.
Las autoridades también, pues deberían invertir muchísimo dinero en cosas que no dan votos como depuradoras y, sobre todo, bombeo y colectores paralelos a la costa (al contrario, el dejar de invertir en lo que si que da votos es un suicidio político)
Los amiguitos de los políticos buscando su ganancia de pescadores ante tal rio revuelto, como los campos de boyas de pago y puertos prohibitivos.
¿Y la posidonia?
¿Seguirá muriendo debido a las causas reales?
A nadie parece interesarle. Ya se han establecido los bandos. "Yo soy progresista, por lo que lo que dicen los míos va a misa y estoy contra estos ricachones con barco"
No se puede hacer lo correcto si cerramos los ojos ante las manipulaciones y menos si no controlamos a los nuestros.
