Cuando, en 1966, Francis Chichester, de 65 años salió a dar la vuelta al mundo con una sola escala en Australia, hizo equipar su barco, el Gipsy Moth IV con un sillón de barbero.
Sabía que iba a hacer tiradas de muchos días con una misma escora pronunciada y sabía de su anterior cruce del atlántico lo cansado que puede ser tener que levantarse desde sotavento o no resbalar desde barlovento.
En todo caso, usaba el sillón reclinable siempre que podía, llegando incluso a dormir allí.
Muchos barcos "buenos" ofrecen la solución de 2 sillones donde poder "repatingarse". entre ellos los Malo y Hallberg-Rassy.
