Nos quedamos en el puerto de San Sebastián hasta el primero de septiembre. Aprovechamos para reparar el piloto automático (no se había cortado la correa sino que se había soltado uno de los rodamientos) Le hice una ranura con la dremel en la tapa y otra a cada tuerca autofrenante de las que lleva dentro para poder ajustarlo bien con un destornillador plano. El invento funcionó hasta hoy.
También compramos un par de correas más para el alternador, a mejor precio que en la península. Por supuesto volvimos a hacer compras de provisiones y nos regalaron bastante fruta.
Por último pusimos en servicio dos tanques inflables para agua dulce que llevamos amarrados en el pasillo de ambas aletas. Sumado a los depósitos originales del barco salimos con 700lts de agua dulce.
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Montados quedan así:
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