Efectivamente, con mucho mar, tener que hacer un rumbo de aleta y tener que orzar contra las olas se las trae, casi es preferible ponerse directamente a ceñir y volver a tomar de nuevo un rumbo abierto en el que no haya que orzar en cada ola.
Nos pasó una vez entre Nazaré y Cabo Carboeiro. El rumbo en un principio era de aleta clara, pero el viento y el mar fueron subiendo poco a poco y acabamos pasando muy cerca de Cabo Carboeiro casi al través (dejándolo a sota) y peleando cada ola, en alguna se nos iba el barco de orzada y había que recuperar después el rumbo. El timón además en estos rumbos trabaja muchísimo y si algo falla (los guardines, la pala, la mecha...) te vas irremisiblemente contra la costa..
Ojo al tranquilo verano y a los excesos de confianza..
Un saludo
