Discusión: bahia las islas
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Hermano de la costa
 
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Predeterminado Re: bahia las islas

CULATRA - ALMERIMAR 287 millas
Y yo desde hacía tiempo diciendo que esta navegación veraniega iba a ser la del sosiego y la placidez, o así se lo vendí a Mª Eugenia cuando salimos de Galicia. He de reconocer que la mar me puede y no desaprovecho la ocasión de unas buenas singladuras a nada que ésta se ponga favorable, haciendo flaco favor a mis anteriores intenciones, a pesar de que, como conté en la anterior entrada, he hecho la bajada más lenta de la costa portuguesa.

Después de la desagradable tarde en Culatra, sin previsiones de una mejoría a corto plazo y con la aprobación de mi pasajera, decido poner proa a Cádiz esa misma noche, tenemos a mi amigo Juanjo de vacaciones en Sancti Petri y vamos a reunirnos en el pequeño náutico gaditano, pero para ello hay que tener en cuenta la marea en la entrada a la ría y la verdad que no nos es muy favorable para el día siguiente. En las cartas el calado va muy justito para los 2,10m del Bahía, así que dispongo la navegación para ir lo suficientemente lento como para llegar una hora después de que comience la subida, esto me obliga a navegar a una media de cinco nudos y medio, pero con una previsión de 15 nudos de popa la única opción es navegar con solo el foque atangonado. No me gusta mucho ese tipo de navegación pero no hay otra opción porque además con la ola de metro o metro y medio, también de poniente, no puedo quedarme fondeado a la espera de poder pasar, siendo imprescindible atinar con precisión la hora de llegada.

Levanto el fondeo a las diez de la noche, con suficiente luz todavía, la marea de salida coincide con la vaciante, así que salimos como entramos, a toda leche, cuidando no meternos en el fuerte oleaje que se forma en la barra, del que tuve tan mala experiencia hace unos años, precisamente en la ría de Sancti Petri. Una vez fuera, despliego el foque atangonado y a navegar rumbo a Cádiz. En las dos primeras horas navegamos un nudo por encima de lo estimado, así que a recoger unas vueltas de enrollador y optimizar la velocidad en seis nudos, tampoco quiero ir más lento por la previsión de que a media noche baje la intensidad del viento, tiempo habrá de reducir si es preciso.

Noche preciosa, viento de doce a quince nudos, marejadilla a marejada a ratos, que el piloto del Bahía negocia con soltura sin apenas guiñadas y el firmamento estrellado con una incipiente luna creciente que acompaña las primeras horas. El golfo de Cádiz está tranquilo de actividad náutica, un par de pesqueros que veo en el AIS dirigirse a sus caladeros y un mercante que nos cruza la proa a una milla.
He podido dormir bastante en periodos de no más de media hora, porque en estas aguas no se puede descuidar demasiado la vigilancia, esto ha sido suficiente para llegar a la alborada bastante descansado, viento y mar se mantiene, aunque alguna corriente nos ha frenado un poco y cerca de medio día he de ayudarme del motor para cumplir el horario de marea.

Llegamos a Sancti Petri con media hora de retraso de lo previsto, cosa que favorece a la marea, mis amigos ya nos esperan, pero cuando enfilo el canal de entrada, en la segunda fila de boyas, veo una mancha marrón que no me gusta nada, reduzco la velocidad a dos nudos, con el motor un poco marcha atrás porque el viento ya nos impulsa a tres, muy atento a la sonda he de dar marcha atrás a fondo cuando veo que llegamos a tener solo veinte centímetros de agua bajo la quilla, imposible la entrada por lo menos en una hora más y aún así con dificultades, los arenales han cambiado bastante de cuando estuve aquí.

Tomo rápidamente una decisión, llamo a mis amigos, les digo que nos vemos en Barbate y después haber estando rondando la varada, izamos mayor y a toda vela con un bonito viento de través - aleta a toda marcha rumbo a cabo Trafalgar. En poco más de tres horas fondeamos en la playa de Barbate, nunca había entrado y no tenía muy clara la situación de la almadraba, porque las cartas no la especifica con nitidez, ahora ya lo tengo claro, ¡qué grande es la navegar que siempre estamos adquiriendo experiencia!

Desembarcamos con el dinghy en la misma playa, encontrandonos con nuestros amigos que nos llevan a visitar la bonita población de Vejer, unas cervecitas, una opípara cena a base de pescaito en "El Sitio" y despedida, volvemos alegremente charlando a la playa y ¡Oh, sorpresa! el fueraborda del dinghy ha desaparecido, los juramentos que largo los deben oír en todo Barbate, pero como predicar en el desierto. No soy una persona descuidada, pero si bastante confiada y nunca me habían robado nada, me fastidia que por unos indeseables tenga que cambiar mi actitud y lo que realmente me ha fastidiado, más que el perjuicio económico, es que el Tohatsu de 3,5 cv de dos tiempos, que compré en el Caribe solo pesaba 13 kgs y ahora esos motores en Europa ya no se fabrican, no tendré más remedio que comprar un ruidoso cuatro tiempos, de momento tendré que tirar con el de 10cv, un coñazo por su volumen en los tramos pequeños.

Menos mal que los berrinches se me pasan pronto y lo tomo como una avería que habrá que reparar, eso sí, el sueño no me ha quitado y tempranito por la mañana levanto el fondeo, hoy tenemos otra singladura larga y paso del estrecho con poniente moderado, sobre la marcha decidiré la recalada.
Dejamos la almadraba por el norte, que vista la actividad que tienen los barbateños parece que hoy tienen "levantá" o sea, capturar los atunes que han entrado en el copo, una carnicería, vamos... pronto se establece el poniente de 12 nuditos, no tardo en atangonar a orejas de burro, me encanta navegar viento en popa, por fortuna tenemos la corriente de marea favorable y los dígitos en el GPS son espectaculares, las millas se descuentan con rapidez y la media está siendo muy alta, casi nueve nudos. Tomo un rizo porque preveo que el viento se acelerará más, pero no ha subido de los veinte nudos en Tarifa, además rola con nuestra marcha y no me ha hecho falta trasluchar, de un bordo hasta Algeciras. Llamo a mi buen amigo Dani por si coincide de guardia en Tarifa Tráfico, pero no ha habido suerte, otra vez será.

Entramos en Gibraltar a llenar de gasoil hasta los topes, que los piratas estos casi lo regalan (0,50 cms/litro) no sé como lo harán pero es mucho el ahorro para un pensionista. En la hora escasa que nos hemos demorado por entrar en la gasolinera, el viento en punta Europa ha subido a los treinta y cinco nudos, nos pilla por el través y el oleaje de rebote en la punta es considerable, la muchacha se ha asustado un poco, porque con toda la movida he tenido que trasluchar y no con mucha suavidad, pero en cinco minutos ya estamos a socaire del peñón con la mar en calma, con el único desperfecto de los colchones del camarote de proa inundados, el portillo había quedado mal cerrado, siempre se escapa algún detalle.

En ese momento es cuando decido que nuestro destino será Fuengirola, es poco más de medio día y hay tarde por delante. De momento navegamos con el viento de través - aleta que se encañona a la altura de Sotogrande, seguimos navegando rápido, muy rápido con 25 nudos, he metido el segundo rizo, más por tranquilizar a mi pasajera que por necesidad de la navegación, disfruto timoneando a más de nueve nudos hasta que nos alejamos del estrecho. En las postrimerías de la tarde el viento cae poniéndose más de popa, nuevamente orejas de burro y dejar que el piloto nos acerque al faro Calaburras para en pocos minutos después fondear en el antepuerto de Fuengirola.

Iniciamos la última singladura hasta Almerimar nada más despuntar el alba, en principio se espera una navegación similar a la de ayer, con viento de poniente, no podemos demorarnos ni un solo día porque a partir de mañana entra el levante y queremos pasar la semanita que nos tendrá parados en la marina de Almerimar.
De entrada susto, ya que con el sol muy bajo y de cara, no ha visto hasta el último momento la piscifactoría que está a menos de una milla del puerto, maniobra evasiva hasta la boya de marca especial, compruebo la carta y no aparece, así que la señalo, aunque sé que no se me olvidará su existencia. Las primeras millas el viento está inestable, ajusto velas para intentar cazar al barco que me precede y que ha salido unos minutos antes que nosotros de Fuengirola, ya estoy de regata, no tengo remedio, nos mantenemos las distancias pero al adentrarnos en la bahía de Málaga el viento se encañona y va aumentando poco a poco, quince, veinte, veinticinco, treinta nudos, voy metiendo rizos a medida que el barco me los pide, MªEugenia que dormía plácidamente, sale alarmada por el cariz de los acontecimientos, se tranquiliza cuando comprueba que todo está bajo control, al mostrarla el equilibrio y seguridad que da el Bahía las Islas en cuanto a las maniobras, enseñándola el polo opuesto en el otro barco con el que competía, que navega despendoladamente y hace rato que se ha quedado atrás, habiendo arriado la mayor, preguntándome si no llevaba rizos.

Pronto las aguas vuelven a su cauce, mejor dicho los vientos que se establecen en los anunciados quince o veinte, aunque mis pensamientos van más allá cuando estemos a la altura de Motril y sobrepasemos el cabo Sacratif, del que tan malos recuerdos tengo, ya que las dos veces que he pasado por sus cercanías con vientos de poniente, la primera 52 nudos y la segunda ¡mas de 60! y eso que en ambas ocasiones lo anunciado eran no más de quince nudos, así que sin decir nada a mi chica, pongo un rumbo tangencial para pasar por el cabo a no menos de cuatro millas, ya traslucharé luego.

En las primeras horas de la tarde nos acercamos a la altura de Motril, el viento se mantiene entre veinte y los veinticinco nudos en algunas rachas, nos acercamos al "Malo" como denomino al dichoso cabo Sacratif, escudriño con los prismáticos las aguas que tenemos por proa por si descubro turbulencias de olas, pero nada, a pesar de ello tomo el segundo rizo por precaución, estamos a algo más de cuatro millas al sur del cabo y como una paradoja de que la meteorología no hay quien la entienda a la altura del cabo el viento baja a doce nudos, la mar baja a marejadilla y poco después apenas quedan cinco o seis nudos, teniendo que hacer las últimas millas hasta Almerimar a motor.

Ahora nos apalancaremos unos días en la marina urbanizada, en la que nos dedicaremos al relax, finalizar unas cuantas tareas que hemos ido anotando en la lista de quehaceres y no faltarán las cervecitas en los chiringuitos.

Continuará el relato con la próxima etapa, desde Almerimar hasta Formentera


Abandonamos Portugal en una clara noche


Nocturnidad en los primeros compases


Visita turística al bello pueblo de Vejer


Con los amigos compartiendo turismo


Rufino perreando por Vejer


Enfilamos el estrecho, proa clara


Los numeros cantan


Navegando en el Mediterráneo de nuevo



Lo siento por el tamaño de las imágenes, es lo que hoy me ha permitido Postimage no entiendo porqué me las ha editado en miniatura

salud
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Las navegaciones del Bahia de las Islas en el canal Youtube bahialasislas1
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