Y, ya puestos, que conste que esto va en contra de todos mis principios. ¿ Por qué no podemos vivir en un mundo normal, donde se pueda hablar de las cosas con normalidad, donde todo tenga coherencia... ?
Me acabaré comprando la isla para tener mi país.... Uffffffffffffffffffffffffff
Por un futuro coherente, que nos iba a venir de bien...
Agustín.