No hay vergüenza ni en pedir ayuda al marinero, ni en no pedirla, salvo que la líes parda por no hacerlo, claro.
Los marineros suelen estar encantados de darla.
Si la pides y te ayudan, tus vecinos también estarán encantados de que sea el marinero quien te sujete el barco

mientras pones las amarras, en lugar de que alguno de tus tripulantes doble sus guardamancebos o su bimini para sujetarte al barco de al lado y frenar el impulso "a mano".
Yo soy de los que no suelen pedir ayuda, pero por que llevo a tripulación muy dispuesta y que sabe qué hacer, el amarre en mi puerto es muy sencillo, y tampoco viene mal tener práctica en arreglártelas solo y en no tener que usar el bichero para sujetarte al barco de al lado.
ronda de

al llegar a puerto sin percances