Un marinero pasó un año en alta mar y, cuando volvió, encontró a su mujer con un hijo japones en brazos. Irritado, por no ser ni él ni su mujer japoneses le pregunto a la mujer que habia ocurrido. Ella, calmadamente le explicó:
- El nació blanquito y sin los ojos rasgados pero, como yo no tenia leche, una nodriza japonesa se ofrecio para amamantarlo. Yo acepté y quedo asi...achinado.
Como el marinero no entendia nada de niños resolvió preguntarle a su madre si realmente era posible que ocurriese una cosa asi. La vieja, despues de escuchar toda la historia, respondió indignada:
• Claro que es posible, m´hijo!. Cuando tu naciste ocurrió la misma cosa: como yo no tenia leche, te coloque para mamar en una vaca...por eso ahora estás asi de cornudo como un toro!!!!