Se puede tener la opinión que se quiera, pero lo que no es de recibo es que un funcionario te ningunee con una actitud maleducada, ofensiva, chulesca y denigrante que parece más propia de negreros en campos de algodón.
Me siento identificado porque me ha pasado nueve de cada diez veces. Y ay de ti si te crees en posesión de la verdad y la razón, porque se te van a quitar las ganas de volver a contestar a la guardia civil. Lo pongo en minúsculas a drede. Muchos cojones tienen con los bañistas y luego son campeones del mundo haciéndose los suecos y mirando para otro lado cuando se trata de un perla de los de verdad.
En mi tierra hay más guardias civiles y policías que ollas y a mí me da taquicardia cada vez que veo un control. Prefiero a la Policía mil veces. Nunca me han resultado hirientes o despectivos.
No brindo
