Re: Pérez-Reverte
Es normal añorar lo que se ha ido y nunca va a volver, pero hay que recordar que la adolescencia es una etapa de la vida atormentada. Entre esas aparentemente ociosas pandillas de jóvenes hay tórridas pasiones, celos envidias, complejos, inseguridades. Los primeros amores dejan una impronta que con el tiempo se va curando, pero suele ser dolorosa. Es una etapa en donde se tiene todo el futuro por delante, pero todo lo queremos ya y eso genera una enorme angustia. Muchos jóvenes pierden las ganas de vivir porque no saben relativizar las frustraciones, los desamores.
Los que ya hemos superado hace muchos años esa etapa, quizás también hemos vivido las heridas de guerra de una crisis económica enorme, después de disfrutar de una vida con pocos sobresaltos. Quizás eso nos ha dado más disgustos de los habituales, preocupaciones enormes por nosotros y nuestras familias.... sin embargo no tenemos derecho a quejarnos, ni a envidiar a esos jóvenes que se turnan para ocupar ese acantilado en esa cala en donde fondea Reverte. Quizás sobre ellos pese una amenaza que no sentían las anteriores generaciones. Quizás los últimos tengan más incertidumbres que sus padres, vivirán mejor - en lo que a bienes materiales se refiere- disfrutarán de mayores avances tecnológicos que ayudarán a disfrutar de una salud mejor y llegar a vivir más años con calidad. Pero... quizás esos mismos bienes, esa misma tecnología les aparte de los valores de la amistad, de la familia. Eso ya se ve en otros países más avanzados en donde los viejos mueren sanos pero solos, sin nadie que les escuche sus últimas palabras. Yo creo que vale la pena haber sido joven hace décadas y haber sobrevivido a los tormentos juveniles sin desconfiar demasiado de la naturaleza humana. Creo que hemos sido unos privilegiados por haber podido comprobar cómo se puede sortear mejor una desgracia, si tenemos familiares y amigos que nos confortan. Si la vida que van a vivir es la que ya disfrutan los que se dicen felices escandinavos, yo no la quiero, prefiero haber sido joven hace muchos años, aunque nos perdamos muchos de los avances tecnológicos que se nos anuncian y que seguro si disfrutarán o padecerán los que está misma tarde se bañaban en el acantilado.
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