Curiosidad maquinista:
Con el uso de motores diesel más revolucionados y turboalimentados se ha ido dejando atrás en los barcos mercantes la conexión directa del cigueñal con el eje de la hélice, cosa nada infrecuente, pues las revoluciones de algunos motores grandes era similar a las de la hélice. (En torno a las 80-250 rpm). Ventaja: El coste de la reductora y su mantenimiento se evitaba.
Actualmente creo que los de gran tamaño (superpetroleros y supercontenedores) suelen ir así también.
Ni que decir tiene que para dar atrás en esos barcos se paraba el motor, se actuaba sobre el árbol de levas (para no aspirar por la chimenea y descargar a la cámara de máquinas,

) y se volvía a arrancar.
La maniobra debiera ser bien premeditada desde el puente...
Estos barcos necesitaban, sin remedio, el uso de remolcadores.
Algún maquinista profesional podría dar detalles precisos...
