Queridos hermanos y demás calaña que frecuenta esta taberna.
Tras un tiempo calladito, vuelvo a escribir porque buscando información en el buscador (buscar, busca, pero encontrar...) tropecé con este hilo y como yo soy fiel seguidor de D. Arturo no pude resistirme.
La primera en la frente, porque sigo el enlace del primer post y me aparece este artículo:
Dos banderas en Tudela
Yo pienso: ¡Ostias! Banderas e himnos son temas peliagudos en esta taberna. Ya van a arrearme con un taburete.
Pero no, los colegas hablan de revistas.
Hasta que me doy cuenta del fallo y localizo el artículo correcto.
Sigo el hilo y veo que algún otro hermano ha seguido caminos parecidos y le ha puesto remedio.
Pero de premio me encuentro con un artículo "Permitidme tutearos, imbéciles" que ya había leído y que, perdonad que os diga a los que habéis aplaudido, que más bien es digno de disculpárselo a Pérez-Reverte por la admiración que le tengo.
Porque no se puede escribir desde una tribuna sin tener ni puñetera idea de lo que se escribe, y en ese artículo, D. Arturo patina más que la pista de una disco gay.
No se puede sacar las cosas de contexto ni juzgar el sistema educativo por lo que me ha contado mi cuñado que enseña (o "imparte clases", que no es lo mismo) en un instituto de Algete.
Pena da ver cómo están muchas cosas de la educación, pero los análisis que se hacen y los remedios que se proponen dan pavor.

Y se de lo que hablo.
Ya se que esto se desvía del tema original, pero no puedo dejar de compartir estas reflexiones con mis hermanos.

Los de la fe verdadera y algún tractorista que ande por ahí.
Por cierto. Yo también compro cada vez menos revistas. Probaré con las extranjeras.
Saludos
