A mí me hicieron lo mismo hace veinte años en el Caribe y me vi forzado a salir del arrecife en plena noche para no perder el barco. El piloto se negó a sacarme de aquella ratonera en la que me había metido. Por suerte yo pude salvar el barco que de otra manera, si se quedara allí, hubiera varado con seguridad.
