yo he tenido la inmensa fortuna de navegar con Albert, y me quedo con que además de un gran marino, estás ante una excelente persona, de esas que es muy, muy, muy, muy complicado encontrarse en la vida.
se ha embarcado en muchos proyectos, algunos han salido y otros muchos no, pero más que fracaso lo que desprende es sabiduría y calma. Algo así como el señor Miyagi de la navegación oceánica


, en resumen un fenómemo