Estuve en el Sterna cuando arribó a Cádiz en una de sus travesías, Albert nos enseñó el barco y explicó el proyecto, me pareció un buen tipo.
Les compré una camiseta que siempre he llevado con cierta melancolía, ahora que se como ha terminado esta historia, la cuidaré y creo que la llevaré con orgullo
Tenemos navegantes por el mundo de los queno se sabe nada, los medios los ignoran, aquí solo interesa el fútbol, así nos va.
Un

por todos aquellos que soltaron amarras, se embarcaron en proyectos empresariales o personales, les saliera bien no mal.
Por su arrojo y coraje
