Muy bien, Nochero!

Como siempre!
A veces, lo único que se echa de menos es, en el fondo, la juventud. Cada uno estaba donde estaba, pero éramos jóvenes, fuertes y puros. Zancarru tiene razón cuando dice que, como oficio, la mar es mala. Ni es lugar para viejos ni para gente con familia. Es como una mujer celosa, vampiresa y sádica!
