Me lo he leído con verdadero placer. Delicioso.
El capítulo sobre el golfo Anvrákiko y la conexión de Leonard Cohen con Kostas Kavafis me ha tenido un buen rato en la ventana. He asumido que yo tampoco me imaginé a Alexandra. No me plegaré a esas estrategias.
Todos los personajes y situaciones están muy bien descritos y tratados con una sensibilidad extraordinaria.
El libro merece una reedición para pulir ciertos errores de corrección (no muchos, alguna coma mal puesta) para dejarlo en consonancia con la calidad de lo escrito.
Gracias, Maga.