Pues va a ser difícil con el desprecio que destilan vuestros comentarios.
No todos nacemos aprendidos. No todos cruzamos el mediterráneo como el pasillo de casa. Para algunos la ruta de la sal es una aventura. Incluso la primera aventura. No por ello somos peor gente, ni dignos de escarnio, ni es imposible que acabemos aprendiendo.
Se dice que solo ofende el que puede. Y efectivamente, Dunic, Quim, Madrugón... sabéis mucho más, habéis navegado mucho más y podéis reiros de mí porque tengo mucho que aprender. Y también de nuevos cofrades que llegan diciendo que son inexpertos, porque también tienen mucho que aprender.
La dicotomía Ophiusa La Sal es el único punto de esta taberna en el que los que más saben se permiten reirse de los que menos sabemos. Y sí ya se que no lo hacéis con mala intención, pero quiero que sepáis que a algunos nos molesta.
El año pasado hice la sal. Llegué quinto en mi primera participación en una regata de altura. Era la primera vez que hacía tantas millas de un tirón. Llevaba una tripu de inexpertos y utilicé el piloto automático. Era tan pardillo, que no sabía que no se podía. Aprendí mucho. Todavía no llevo diez o doce de estas como algunos de vosotros, pero espero que cuando las lleve no me sirvan para mirar con suficiencia a los inexpertos.
Pero tal como se está desarrollando esto, solo me apetece ir a la Ophiusa por los comentarios de su organizador y de algunos que como siempre hacen gala de moderación. El resto quizá me miran por encima del hombro, por aprendiz y encima con un Bavaria de velas enrollables
