No quiero ser aguafiestas, pero a la gran distancia a recorrer y a la meteorologïa cambiante del otoño en el mediterráneo (solo estamos en septiembre y ya se han montado carajales de mucho cuidado con el tema del agua de mar caliente, frío en altura, gota fría etc) hay otro tema que preocupa, y es tener o no la plena seguridad de que un barco usado recién adquirido esté o no en perfectas condiciones para someterlo a esa prueba.
Si por haber estado en venta un tiempo ha sido menos usado, ni el propio vendedor puede ser consciente de aquello que realmente ya falle o esté a punto de fallar.
El no uso acentúa la llegada de problemas que en un uso continuado se evidencian,( agua o bacterias en el combustible, humedad y fallos en el circuito eléctrico, jarcia mal tensada, alguna vela a punto de ceder....)
Pueden ser fallos que cuando los detectas en una salida de horas para volver al puerto son un simple contratiempo, pero que en pleno viaje en una singladura como esa te pueden arruinar los planes.
Dicho de otra forma, ese trayecto en ésa época, con mi propio barco y bien acompañado, solo lo haría sin condicionantes de tiempo y con el margen suficiente para programar etapas cuando la meteorología fuera favorable.
En un barco desconocido y tratando de cuadrar etapas solo en fines de semana, sin conocer de antemano donde podrás llegar y encima con el gasto añadido de tener que viajar a buscar el barco y buscarte la vida para volver a casa, no lo haría.
Me parece más seguro pagar un transporte por tierra y aprovechar las operaciones de arbolado para verificar el estado de la jarcia, el cableado eléctrico interno del mástil, estado de las velas etc.
Una vez todo instalado y el barco en destino, salir a conocerlo, a practicar la maniobra, a verificar que el motor está en condiciones, y cuando hayas reunido plena confianza en el estado del barco y en tu capacidad para maniobrarlo, programar las singladuras que tengas por conveniente, a poder ser en épocas más estables.
La presión que supone conjugar algo tan variable como las singladuras en velero con el tiempo disponible quita mucho encanto a aquello que debería resultar placentero.
El transporte por carretera, al igual que la contratación de un patrón que haga transportes por mar sabes de antemano que puede costarte.
La travesía por tu cuenta costeando desplazamientos tuyos y de los acompañantes una incógnita.
Saludos
