Hay otro aspecto que creo que no se ha comentado y que puede llevar también a buscar un atajo para quedarse con un amarre.
En el club náutico en el que estoy en los recientes dorados años del boom económico había largas listas de espera. Hoy en día hay numerosos atraques vacíos. Si un propietario de amarre decide venderlo, lo ha de hacer necesariamente al club y esto tiene dos inconvenientes. Primero, la valoración del amarre es la que consta en la tabla de amortización y segundo se pone a una la lista de espera en la que estará hasta que el club venda su amarre.
Ahora bien, si alguien decide comprar ese mismo amarre, además de hacerse socio con derecho a amarre (6.000€) el club le cobrará lo que considere que vale ese amarre. En una manga de 4 metros puede haber 7.000€ de diferencia entre lo que paga el comprador y lo que recibe el vendedor. Cantidad que pasa a las arcas del club.
Con esas condiciones, no me extraña que se busquen atajos para la compra-venta de amarres, o que la marina privada cercana tenga los amarres casi repletos.
