Creo que la mayor parte de los constructores amateurs de barcos saben que este procedimiento es prácticamente inviable económicamente, técnicamente y administrativamente.
La única solución asequible y racional es abanderar en países donde la administración y la legislación es más razonable y cercana a la realidad del "autoconstructor".
En La Taberna hay por lo menos un ejemplo de libro de alguien que hizo su propio barquito según el procedimeinto legal de aquí y que pocos meses antes de la botadura decidió abandonarlo y abanderar más allá ante la imposibilidad de cumplir con las exigencias normativas y económicas de aquí.
