Se trata de dos modelos “apetecibles”.
Tratándose de barcos usados, y salvo que a priori un modelo sea claramente preferido al otro por el comprador, por diseño, distribución...etc, a la hora de decidir pesa mucho comparar, antigüedad, estado de conservación y de mantenimiento, equipamiento ( número de velas y su estado, motorización, dimensionado de la maniobra y acastillaje, motorización y horas de uso, auxiliar y su fuera borda, equipo de fondeo, electrónica....) y finalmente precio, teniendo en cuenta todo lo que antecede.
Sobre el aspecto velocidad, entre un barco rápido a motor y otro “normal” la diferencia de velocidad puede ser de un nudo, y esa diferencia se puede compensar no sólo por la diferencia de potencia del motor, sino mayormente por las características de la hélice. Posiblemente rinda mejor un 55 cv con una Max Prop de tres palas orientable que un 75cv con una fija de dos palas, y encima con menores vibraciones.
La velocidad de un velero a motor no suele ser un factor dcisivo en quien busca un velero.
Por lo que respecta al tamaño, si el barco va bien equipado y con una maniobra dimensionada, el mayor tamaño de un velero no entraña nesesariamente mayor dificultad de control que en un velero pequeño, ya que el esfuerzo de los tripulantes es parecido y el barco se mueve con mayor suavidad cuando es grande,y tienes mayor espacio para maniobrar.
Evidentemente en barco se puede llevar al límite con una tripulación al completo, o se puede gobernar en plan tranquilo y sin esfuerzos considerables, suponiendo que todos los winches sean manuales. Si equipa winches eléctricos, algo inusual en barcos pequeños, entonces el esfuerzo es mínimo.
Cazar un génova de 55 en escasos segundos en una virada en regata precisa de brazos fornidos y un buen fondo del tripulante. De paseo y en familia basta con esperar algo más en dejar caer el barco a la otra banda y con el barco aproado recoges dos terceras partes de la escota a mano en segundos tirando a mano de la escota sin el menor esfuerzo, y utilizas el winche para el cazado del último tramo.
Por citar una analogía puedes llevar un coche de gran cilindrada a ritmo alto y haciendo uso de todas sus asistencias técnicas, o conducirlo suavemente a ritmo de utilitario.
Con presupuesto de compra y amarre resueltos, personalmente me inclinaría por el 49. Cualquiera de los tres puede garantizar jornadas de mar muy placenteras.
Suerte en la elección.
