Hace muchos años, cuando tuve que hacer las prácticas de Capitán de Yate, la primera escuela que contraté me ofreció una travesía en velero al mando de un incompetente que además se saltó la mayor parte del programa. Lo único que saqué en limpio fue una noche entera a la rueda del timón de un velero (la primera de mi vida), que fue una experiencia inolvidable. En ocho horas no quise que nadie me relevara y además nadie estaba por la labor sino por dormir, incluido el patrón.
Después de esto, fui a la escuela a protestar por el incumplimiento y me pusieron delante de las narices el dinero, por lo que no dije ni una palabra más y acto seguido llevé el dinero a otra escuela para pagar las prácticas (esta vez a motor), que sí cumplieron con el programa y fueron una agradable experiencia.
Creo que no hay que conformarse con lo que quieran darnos. Al fin y al cabo, esto de navegar es cosa seria.
Salud

Nemo