Apropósito de la navegación en solitario, aunque nunca me ha gustado mucho,
he llegado a la conclusión, que es la única manera de lograr esa libertad, un
poco mística, que buscamos (o al menos yo he encontrado) cuando navegamos.
Y ya no es por la espera del resto de la tripu, entre los cuales habrá de todo,
como en botica, sino porqué además, si eres armador, patrón y responsable
del "cotarro", tendrás que ocuparte de que todo funcione, de que nada falte
y, lo más importante, que a nadie le pase nada (por mucho que se empeñen).
Yo he terminado en el agua (que aunque fue en el río, era en diciembre y la
temperatura no acompañaba), por culpa de un grumete, con más voluntad
que acierto. ¡¡Es lo que hay!!, cuando se llevan amigos, familiares y/o cuñados
a bordo.
Salud y
