29 de diciembre de 2007.
Hemos zarpado de Puerto Toro a las cuatro de la mañana.
Recorremos el Paso Picton a motor y mayor arriba. La temperatura ronda los seis grados el viento prácticamente en calma nos hace olvidar las rachas, que apenas hace unas horas, nos obligaron a recalar en Puerto Toro.
El Mago de Sur se desliza, a rumbo, apaciblemente hasta Isla Snipe donde caemos a babor buscando el centro del Canal de Beagle al cual nos incorporamos tras despedir por nuestro través de estribor los restos embarrancados de la nave Logos.
Ya en el centro del Canal, flanqueados por estribor, por la parte argentina de Isla Grande de Tierra del Fuego y por babor, por la costa chilena de Isla Navarino arrumbamos hasta Isla Gable para dejarla por estribor al tiempo que por nuestra amura de babor asoma Puerto Williams de donde vemos salir un velero.
Sobre las 10 de la mañana el viento sube hasta los 15 nudos, estableciéndose curiosamente del Este, lo que no es habitual en esta zona. Largamos trinqueta y paramos motor.
El Mono se dirige hacia la proa haciendo gestos a nuestro nuevo acompañante el cual los devuelve efusivamente. Es Cristophe Augin navegando con su Antipode.
Da Milano nos mira y sonríe, con un gesto con la mano nos indica que se va a dormir a su camarote y con otro, alza el pulgar, la risa ya es descarada.
Quedo al timón con el Antipode en la proa. En la bañera solos los tres tripulantes, mirada cómplice, largamos rápidamente Yankee y mantenemos la trinqueta. Esta oportunidad no la vamos a tener muy a menudo.
Comienza un juego de persecución que duraría tres horas, con roladas constantes del viento desde el Este hasta el Suroeste que nos obligaron a los dos barcos a buscar los mejores bordos. Monsieur Augin se porto como un caballero y mantuvo su trinqueta y un rizo en la mayor. Alguna ventaja nos tenía que dar.
Finalmente el viento se estableció del Oeste y en unos 25 nudos hasta llegar a Les Eclaireurs donde nos separamos del Antipode. Nosotros buscando continuar por el Canal de Beagle y Augin buscando la entrada en Ushuaia, donde lo volveríamos a ver a nuestro regreso.
Dejamos Puerto Navarino por babor, enrollamos Yankee y navegamos a vela hasta el través de bahía Lapataia. El viento cae bruscamente hasta obligarnos a poner motor y enrollar trinqueta. Entramos en la parte exclusivamente chilena del Canal de Beagle.
El Canal se estrecha y las montañas nevadas se acercan cada vez a la costa agreste y tajada que se sumerge en el mar. Estamos completamente solos. El aire es gélido, la belleza del lugar sobrecoge.
