Queridos cofrades: Ante todo unas



, Hasta que caigáis redondos



debajo de las mesas.
Probablemente algunos no me conozcáis, por mi prolongada ausencia, durante la cual esta tripulación habrá experimentado muchas nuevas incorporaciones, pero espero que ya me ireis conociendo.
A los viejos bucaneros que todavía me recuerden, mi más apretado y úrsido abrazo, regado con lágrimas de emoción de volver a veros.
Tengo muchas cosas en mi cuaderno de bitácora para compartir con vosotros, que si se tercia os iré contando...
De momento solo quiero saludaros y agradeceros que me hayais guardado un taburete en este antro y un riconcito en vuestro corazón.
Así que izo de nuevo las velas y ¡A navegar!