Cruzando el Jónico.
Día 12 octubre:
Transcurre la primera noche navegando sin ninguna novedad destacable. Empezamos a modificar los hábitos del sueño, con pequeñas siestas durante el día y las guardias nocturnas, de sólo dos horas seguidas de sueño. Amanece con el olor del primer café del día. El piloto automático funciona perfectamente y sólo hay que estar atentos al viento, para sacarle el máximo provecho, y a otros barcos, de los que no nos cruzamos con ninguno en ésta travesía. Adoni larga su curri por popa y empezamos a disfrutar del sabor de las llampuas y atunes, adecuadamente regados de cerveza fría. La cocina empieza a ser un entretenimiento para las horas diurnas. El cardan de la cocina permite realizar todo tipo de platos mientras el oleaje sea moderado.
Día 13 de octubre:
La segunda noche seguimos navegando a vela. Mientras duermo, sobre las 3:00 am noto cómo aumenta la velocidad del barco y la escora. Me levanto y al asomarme fuera veo a Antonio al timón y bastante más viento y mar de lo deseable para llevar todo el trapo arriba. Ya había largado el carro a sotavento y tomado la rueda, pues la tendencia a orzar impide que el piloto automático mantenga el rumbo. Me pongo el traje offshore y el chaleco. Metemos el segundo rizo a la mayor y el barco vuelve a ser dócil. Antonio ( jacarejack ) es un lobo de mar y el que esté abordo es la mejor seguridad todos nosotros. Nos estábamos ya acercando a las costas italianas y no sabíamos si el viento nos obligaría a arrumbar al sur de Sicilia, para pasar por el canal de Sicilia en lugar de Messina. ( opción nada recomendable ) Tras varias horas gobernado a mano y negociando las olas, el viento amaina y ya con la punta de la bota por proa, queda el mar como un plato. Paramos el barco, bajamos la escalerilla y Miguel Ángel y Adoni se dan un baño en aguas cristalinas .... aprovechan y se dan un buen enjabonado.
Seguimos, tras disfrutar de una comida estupenda, rumbo a Messina, con Robustiano ( Volvo md22 con base Perkins ) haciendo su trabajo. A lo lejos se divisan crestas blancas..... viento fuerte por proa. Antonio propone remontar hasta el puerto Reggio Calabria, dónde llenar gasoil, descansar y esperar el momento de cruzar el Estrecho de Messina. Sacamos mayor con el segundo rizo y nos disponemos a realizar una pesada remontada dando bordos hasta muy cerca de la costa, dónde el oleaje es menor.
Llegamos ya por la noche a Reggio Calabria, llenamos gasoil, cenamos pasta en un restaurante del puerto, ducha y a dormir. Adoni y Miguel Ángel se van a dar una vuelta.... se quedaban dormidos gin-tonic en mano.
Continuará....
Remontando el viento hacia Reggio Calabria
