creo que siempre es más importante la actitud que las aptitudes. una persona que ama a su trabajo, que ve al navegante como una persona que necesita ayuda y esta encantado de prestársela, acaba aprendiendo todo. por el contrario si contratas a un catedrático del mar pero que es una persona antipática o arisca, no nos vamos a sentir bien tratados.
yo me basto con que sepa darme una guía o que no me doble un candelero al separar el barco y felicito al que me conforta ofreciéndome su consejo aunque solo sea para desenvolverme en la ciudad o anticipándose a mis necesidades. cuando estas son mas complejas, no le pido que sepa de todo, sino que conozca el teléfono de un profesional que no abusa de tu indefensión.
los que hacen malos a los marineros, son aquellos que los tratan con altanería o desprecio. los que han provocado que se considere la náutica como una actividad elitista y sectaria. comprendo a aquellos que acaban con el carácter agriado porque los tratan como criados, como si fueran camareros más pendientes de caprichos del señorito, que de las verdaderas necesidades de un navegante.
