Yo creo que a los barcos les pasa como a los coches, nuestros padres o nuestros hermanos mayores se arreglaban con un Seat 600 o un Simca 1000, hoy ese tamaño de coche se ve con sorpresa...
No sé si lo de la teoría viene por mi, pero he hecho travesías de más de veinte días en veleros de 10, de 20 y de 30 metros, y no veo más dureza en el más pequeño, bajar entre tres un yankee de un barco grande con el enrollador cascado, si hay fuerza ocho, puede ser una tarea titánica...
Y el cuerpo se acostumbra bastante a todo, no es lo mismo una travesía ocasional que estar viviendo y viajando en el barco.
Y hay mucha gente viajando con barcos no tan grandes, hasta diría que pasas más desapercibido y no tienes que preocuparte tanto por la seguridad ante los amigos de lo ajeno..
Pero, como siempre, cada uno es cada cual, y debe conocer sus circunstancias, escoger sus propias preferencias y tomar sus propias decisiones...es inevitable tender a hablar en general, pero cada caso es distinto...
Un saludo
