La situación es clara:
- La Policía (local, nacional, guardia civil, etc.) está "para otras cosas", no para perseguir ladrones de cosas de ricos.
- Los usuarios son incapaces de ponerse de acuerdo para contratar seguridad privada, porque a nivel individual piensan que el robo le tocará "a otro".
Por lo tanto, el resultado es aquella vieja combinación de ajo, agua y mucha resina.
Se suele tener lo que uno merece.
