
Aportando alguna experiencia al tema que nos ocupa, comentar que a lo largo de mi corta experiencia, he sentido la caricia del viento hasta un máximo de 58 nudos, en una travesía por el Golfo de Vizcaya, desde La Rochelle hasta Bilbao, en un velero First 12, con dos personas más -novatos- y por tanto, practicamente en solitario. La plenitud de la tormenta fue durante la noche, la mar era blanca, vista solo cuando algún relámpago afloraba para vislumbrar la espuma que cubría toda la mar.....
En esos momentos, la racionalidad, la lógica y la cordura deben estar presentes para evitar cometer errores que nunca te permitiran corregir. El respeto y la adaptación al medio son elementos básicos, pero nunca el miedo, porque según dicen atenaza la mente y el cuerpo......y eso nunca.
Perdonaz por ser tan breve, los asuntos me llaman.....seguiré con otras experiencias. Saludos y buen proa....