En realidad el miedo no es directamente proporcional al viento, y ni siquiera a las olas (hablo por mí por supuesto).
A mí me agobian las tormentas, tener rayos cayendo cerca del barco y la sensación de que eso sí es una lotería, me pone de los nervios.
Romper algo también. En otra rasca (pero que creo que era de algo menos de 40 nudos), se partió la cinta interna del enrollador del génova, llevándolo rizado a tope. Obviamente salió toda la vela y se puso a flamear. Tripu: mi mujer y yo. Mar formada. Maldiciéndome por no haber puesto trinqueta (por pura vaguería) tuve que ir a proa, bajar el génova antes de que se destrozara, con el barco dando tumbos. Para no repetir. Ahora llevo la trinqueta engarfiada si se prevén más de 15 nudos


