Re: Para los que buscan acero y aluminio.......
Muchas veces uso la metáfora de dos veleros que se cruzan en la noche en medio del océano.
No necesariamente contactas con el que pasa cerca. Es posible que el otro no esté a la escucha en tú mismo canal. Hay uno - el 16- en donde estamos todos. Es el canal que usamos en las relaciones comerciales y de trabajo. Nos cruzamos cada día con cientos de personas, pero no apreciamos su estela, no dejan su impronta en nosotros. Apenas son una silueta en el horizonte que solo altera nuestra tranquilidad hasta que entendemos sus verdaderas intenciones. Como mucho nos queda el mal recuerdo de su falta de camaradería, de su abuso y falta de empatía al encontrarse con un pequeño barco en vuelta encontrada desde su puente de mando colmado de altanería.
Sin embargo hay otros canales. Algunos los buscamos y otros se deben - quizás- a la casualidad, pero tengo dudas porque no sé si hay algo que sea azaroso, creo que todo es el resultado de una búsqueda. Consciente o no, pero una búsqueda, en definitiva.
En esta Taberna nos cruzamos muchos marineros. Me gusta la palabra marinero porque sin renunciar a la humildad, reivindica un sentimiento de pertenencia, a una condición que nos hermana y nos define mejor que ninguna. Somos los que se hacen a la mar ... y da igual en qué tipo de barco lo hagamos.A un hombre de la mar que se dedica a la pesca, no se le debe de llamar pescador, porque cree que se les puede confundir con el de caña, que saca lo que puede a la mar, pero desde tierra. El marinero solo se hace en la cubierta de un barco. No hay escuela que le pueda otorgar el grado que las olas y la soledad de una guardia concede. Pero el marinero es humilde, porque conoce su medio y sabe que el mar es un elemento natural tan poderoso que doblega al más orgulloso y castiga la vanidad poniéndonos en el lugar que nos corresponde. El marinero sabe que solo le queda acatar lo que el mar dicta y por eso aprende desde el principio el dicho de sus mayores : “para aprender a mandar, antes hay que aprender a obedecer”
Sabe el marinero que si aprende a someterte al mar, este te acoge como a una de sus criaturas y así, formando parte de ese todo, de la piel del mar, se tu cuerpo tridimensional - largo , ancho y profundo. Entonces en ese espacio colmado de seres vivos, coronado por el cielo con sus planetas y estrellas, será una parte, pequeña pero una más de ese mundo vivo y palpitante como un corazón abierto. En ese momento el hombre que se hace a la mar se siente formando parte de algo inmenso y poderoso y desaparece el miedo, ya no piensa en el naufragio que es algo que si ha de venir lo acatará estoicamente, del mismo modo que aprende a someterse al advenir, a lo que está por venir, a lo que nos depara cada recodo del camino, cada sorpresa de la vida.
Entre esas sorpresas están los encuentros en la distancia, porque aunque los barcos estén lejos el uno del otro, si sus canales se sincronizan nos escuchamos. Por eso la cercanía ya no es importante, da igual la condición de cada marinero. Desconocemos desde que radio nos habla, si es desde un barco lujoso o de una humilde chalana. Pero ahí está acompañándonos en medio de la noche.
En esos momentos no importa si el marinero es viejo o joven, rico o pobre, si tiene un barco de acero o de fibra de carbono, solo notamos que nos conforta su compañía, que nos regocija escucharlo o leerle en un hilo.
Dicen que las redes sociales son superficiales, que no dejan profundizar en la amistad verdadera. Será que los marineros también hemos aprendido a sentirnos solos pensando que el mar y el cielo nos acompañan, que somos hermanos del delfín, la tortuga y el mismo barco es como nuestro pulmón o la extensión de nuestro brazo. Será que el marinero aprende a convertir a sus camaradas en su familia, a sustituir las tradicionales campanadas por los golpes de cacerola de Rafael del Castillo. Quizás sea por eso que sabemos darle más importancia a estos cruces en la distancia, en esa lejanía en donde hemos encontrado a marineros generosos y buenos que igual que nosotros intentan sobrellevar la soledad de su guardia ayudando a los demás, aunque no vean nunca sus caras, ayudando sin esperar nada a cambio, haciendo subir a una escala más elevada aquel dicho de arrieros somos .... y en el camino nos encontraremos. Porque en el mar, los caminos y los cruces son infinitos y los encuentros más fortuitos.
Aun así, sueño con que algún día podamos vernos todos para celebrar la vida, brindar por los que ya no están y cantar enardecidos canciones de marineros, apurando hasta el último minuto hasta que suba la marea y nos reclamen para embarcar, para colgarnos de las drizas y templar las escotas de la vida, con las manos y los corazones encallecidos, emprendiendo una nueva singladura sin pensar en que nos deparará la vida, si terminará en naufragio, varados en una playa desolada o todavía podemos soñar en volvernos a cruzar en la mar y ¿quien sabe? Poder celebrar nuestro encuentro en una Taberna cualquiera , de cualquier Puerto lejano y perdido.
Feliz navidad camaradas marineros buenos y generosos con los que me he cruzado aqui.
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