Hace unos años tuve la suerte de cruzar el Atlántico como tripulante en un barco de formas parecidas a un Imoca, pero más lento y de aluminio, acompañando a grandes navegantes oceánicos, uno de ellos con dos vueltas al mundo, y una BWR.
En casi toda la travesía tuvimos vientos portantes, llegando a ver hasta 48 nudos de viento real, y estando hasta 3 días seguidos con más de 35 nudos y grandes olas. En ningún momento de toda la travesía quitamos la mayor; evitamos siempre la popa redonda, buscando siempre el largo con bastante ángulo de margen. Cuando el viento subió mucho, pusimos trinqueta en proa y orzamos para coger 2 rizos en la mayor (o 3, no lo recuerdo bien). Recuerdo el momento de la orzada: unas buenas manos a la rueda y toda la tripulación concentrada para tomar los rizos super-rápido. Luego, vuelta al rumbo al largo y, como dicen los ingleses, una buena taza de te.

LDN