Así es, de solteros íbamos de vez en cuando a lapas al Tompón, o a mejillones a Ondartzape o a ostiones a Sukarrieta. Recuerdo con el agua hasta la cintura con martillo y cincel sacando ostiones y claro, como la mitad se rompían iban directamente a la andorga en lugar de al balde. Otra vez alguno traía besugos o txitxarros o lo que hubiese y nos preparaba un elemento que tenía un bar y se sentaba a jamar con nosotros. Una vez también el padre de 2 de la cuadrilla que tenía merlucera, ellos 2 y yo echamos 1.000 anzuelos desde el N de Ízaro al cabo y metimos varias cajas de fanecas, cabras y pintarojas y nos dio las pintarojas y nos pegamos un atracón, tendríamos 14 o 15 años, repetimos 2 o 3 veces más.
También nos hemos metido en el túnel de Ogoño (el que está más al W) y nos hemos dado un atracón de percebes, y justo debajo del faro del cabo también.
En aquel entonces hacíamos incursiones bastante a menudo para depredar para comer y beber y hacer parranda, cualquier motivo servía de pretexto para celebrar lo que fuere, y lo pasábamos de pm.
Yo creo que trabajábamos como animales desde niños y estas francachelas nos servían de desahogo.
Qué tiempos aquellos Señor, la pena es que ya no volverán.
Una vez casados comenzaron las deserciones y aunque entonces ya teníamos txoko ya no era lo mismo. Y ahora lo que dices tú, uno tiene jodido el diodeno, otro el píloro, a otro no le deja beber la sargenta y así un largo y nefasto etcétera,

Coma porca la vita !!!