CHALLENGER (Ocean Greyhound, FCF Challenger/First Co-Operative, Challenger, Creightosn Naturally, Creightons, Ocean Story...)
Otro maxi del que tenemos noticias muy recientes es el
Challenger, que pateó los mares de todo el mundo sin descanso con diversos nombres:
Ocean Greyhound,
FCF Challenger,
First Co-Operative,
Challenger,
Creightons Naturally,
Ocean Story aunque finalmente
Creightons es el nombre que quedó en su espejo de popa cuando languidecía abandonado en Auckland. Pero
en unas semanas volverá a surcar el mar con un nuevo nombre en su popa: S/Y CAMARA.
Creightons es el nombre que quedó en el espejo de popa, aunque ya no lo lucirá más...
© www.camarasailing.com

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Su historia es la de un superviviente y su vida fue de todo menos fácil, aquí tenéis el enlace:
http://foro.latabernadelpuerto.com/s...&postcount=274
El Ocean 80’ fue concebido por Les Williams (veterano de las dos primeras Whitbread como patrón de Burton Cutter y Heath’s Cóndor) como un maxi de regatas de serie para hacer la vuelta al mundo en plan chárter en barcos monotipo, siendo además el primer maxi construido íntegramente en fibra de vidrio (por Southern Ocean Shipyard en Poole, UK). Cuando el proyecto para el que se había creado se desinfló completamente, a nuestro protagonista, el primer barco de la serie, no le quedaba otra que conseguir un buen papel en su primera Whitbread, la edición de 1981/82 en la que era el barco más grande para demostrar que debía de tener más hermanos. Pero no pudo ser… era el primer maxi en arbolar un palo fraccionado y cuando éste se vino abajo en el Atlántico a 1.300 millas de completar su primera vuelta al mundo, su vida como racer se acabó para siempre. Pero no tuvo hermanos, el molde del Ocean 80’, el mayor del mundo en su época, fue utilizado para hacer media docenas de cruceros aparejados en ketch, los Ocean 80', que poco tienen que ver con los maxis de regatas. Recibió entonces un nuevo aparejo a tope de palo con lo que sus prestaciones nunca serían aquellas que habían estimado sus diseñadores Doug Peterson y David Alan Williams. Después de varios años amarrado y al borde del desguace fue rescatado para volver a navegar alrededor del mundo en su segunda Whitbread, la de 1989/90, en la que perdió la vida un tripulante…
Su vida estuvo llena de sobresaltos, de problemas financieros de sus armadores, perdió a un tripulante en el mar, se dedicó durante años por sus dueños a patear el mundo sin descanso haciendo chárter para ganarse el derecho a seguir a flote, llegando a completar otras dos vueltas al mundo de chárter, tuvo un abordaje en la semana de Antigua de tal calibre que le prohibieron volver a participar en la regata y estuvo a punto de perderse para siempre en el Golfo de Vizcaya...
Como recordaréis, hace cuatro años nuestro protagonista estaba en Auckland a la espera de volver a navegar con un proyecto llamado Ocean Story con objetivos un tanto difusos. Al parecer, todo hizo aguas y la cosa se complicó con problemas aduaneros, así que el barco estaba intervenido por las autoridades neocelandesas. Parecía que una vez más el Challenger estaba metido en un lío (como decía un amigo mío, los barcos amarillos no tienen buena suerte…) y su futuro era demasiado negro…
Y así, cuando parecía que no iba a volverá navegar, volverá a hacerlo en pocos meses como un lujoso crucero gracias a sus nuevos dueños, Christina y Peter quienes lo han comprado y lo están acondicionando de manera impecable, un trabajo titánico y digno de admirar y que quitará el hipo a los cofrades de esta Taberna amantes de andar metidos en la fibra…Os recomiendo que echéis un vistazo a su web
https://www.camarasailing.com/ o mejor aún, al blog, con cientos de fotos sobre los trabajos que están haciendo
https://www.camarasailing.com/blog.
En resumen, Peter y Christina tenían un monocasco de 42’ con el que disfrutaban del mar con sus hijos Cameron y Tara. A finales de 2015 vieron en Auckland a nuestro protagonista abandonado, así que después de darle vueltas a la idea y estudiar su situación administrativa, decidieron hacerse con él y acometer su transformación. Como dicen en su web aprovecharon que Peter tenía experiencia en la construcción de barcos y Christina en el sector financiero para embarcarse en el proyecto.
Así, en diciembre de 2015 compraron el Creightons (o Challenger, Ocean Greyhound, FCF Challenger o como prefiráis llamarlo), que estaba intervenido por las Aduanas de Nueva Zelanda.
Lo primero que tuvieron que hacer fue llevar el barco desde Auckland a Whangarei, a 60 millas al N donde levarían a cabo la restauración. Esperaron a un buen parte pues aunque sólo eran 60 millas, el barco llevaba años sin navegar.
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Una vez en Whangarei, con su calado de 3,83 metros no era posible llevarlo hasta el astillero donde se iba a reparar, así que fue necesario desarbolarlo, quitarle la orza y devolverlo al agua para llevarlo hasta Norsand Boatyard.
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Sin la orza, listo para ser llevado al astillero:
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Una vez allí, fue sacado a tierra y se le montó una estructura a su alrededor para trabajar a cubierto.
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Empezaron por desmontar todo el interior, el motor, instalaciones, cableados y todo.
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Se redistribuyó el interior y se hizo toda la carpintería con chapa marina.
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Trabajando en el casco. 80 pies y con ese francobodo...no quiero ni pensarlo...
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La orza se ha reconstruido, se ha recortado para bajar el calado, así que para mantener el par de adrizamiento se ha prolongado por delante y se le ha hecho un bulbo:
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La idea es botarlo en unas semanas, así que tenemos aotro maxi que se ha salvado y que parece que tendrá una vida mejor...
Para seguir las novedades:
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Triple de grog para Peter, Christina, Cameron y Tara...