En mis tiempos era un enamorado del British Seagüll para el auxiliar.
Pero la elección del motor principal dependía mucho, y mas en aquella época, del programa de navegación previsto.
Para un barco de acero había que tener en cuenta:
- Primero, repuestos. Si te ibas "por ahí" las mejores opciones eran Perkins, Volvo o Yanmmar.
- Segundo, durabilidad y resistencia a las roturas. Ya entrábamos en marcas mas profesionales como MWM-Dietter o, de nuevo, Perkins.
- Tercero, consumo específico y facilidades de autoreparación. Motores derivados de coches consumen menos, motores para pesca mas fáciles de reparar.
- Cuarto, volumen (y, no tan importante, también el peso) nada como los Yanmar.
- Quinto, precio. Eso, entonces, aconsejaba marcas con factoría en España como Solé, que era un buen compromiso, pero piezas difíciles de obtener en según que lugares en caso de averías importantes.
Ahora bien, existen motores cuya función es estar disponibles siempre para funcionar (como los de los botes de salvamento de los cruceros), para funcionar muchiiiisimas horas desatendidos (como los grupos electrógenos grandes o los compresores de obra pública) y los hay construidos para estar inactivos 20 años y arrancar a la primera (los grupos electrógenos que equipaban los refugios antiatómicos durante la guerra fría).
Todo ello se ha fabricado... a costa de potencia específica bajísima, pesos o volúmenes prohibitivos o ausencia de recambios importantes (culatas, cigüeñales, etc.) en muchos lugares. Ojo, si eres Carnival Cruceros y se te fastidia el motor de un bote por las Marquesas, no tendrías problemas: el servicio y el precio no tendrían mucha importancia.
¿Y donde quería ir a parar? (la edad hace divagar....

)
Pues a que hoy día hay mucha mas oferta que entonces y servicios de envío urgente mas eficientes y baratos, pero seguimos igual que entonces con los compromisos que hay que balancear en cualquier parte del barco.
Diseño del barco: Desplazamiento pesado o ligero?
Motor: ¿Ausencia de averías (ejem!) o facilidad de reparación)
Maniobra: ¿Todo desde bañera (seguridad), o pie de palo (fiabilidad)?
Calado: ¿Mínimo, con orza o bien lastrado?
Interior: ¿Con literas para hacer charter o convenciones de amigos o para vivir confortablemente (dentro de lo que cabe

)?
Y así en todo. Solución: documentarse bien, adquirir experiencia propia y ajena, ir adquiriendo conocimientos y, de paso, valorar que compromiso prefieres en cada caso.
... Y es obvio que unas decisiones llevan a otras: Si elijes un casco de gran desplazamiento con una sentina enorme en la que cabe el motor bajo los pies del salón, el peso del motor pasa a incrementar el lastre y no ser un problema.
