Para mí es más decisivo el modelo y concepción del barco que la eslora en sí.
Un 30” con vocación regatera, que precise de una tripulación entera haciendo banda para mantenerlo estable y, si me apuras con burdas, para tener un entretenimiento más en cada virada, puede ser mucho más duro y complicado de gobernar que un 40” o un barco mayor como el que sugieres concebido esencialmente para crucero.
Es cierto que las velas pesan más y que tardas más rato en izarlas, pero la maniobra está dimensionada al esfuerzo requerido, el tripulante tiene mas espacio donde moverse, y el barco suele tener movimientos más pausados o menos bruscos, que también ayudan a facilitar la maniobra, amén de otros trucos como dejar más tiempo el barco aproado en las viradas para recoger sin esfuerzo tres cuartas partes del génova sin no por ello errar la virada por la mayor inercia que le da al barco su mayor peso ante las olas...
Si llevas winches eléctricos y aparejo enrrollable, más fácil todavīa, todo ello con el aliciente de que cuando van mal dadas el zarandeo de las olas a un barco pequeńo o a otro mayor tampoco es el mismo, ni la altura de las olas impresionan igual.
En lo que sí se complica la historia puede ser amarrar en condiciones incómodas, como viento fresco dentro del puerto. Lo de poner el pie para frenar el casco ya no sirve, y lo de empujar el barco vecino a brazos para separate del mismo y así entrar en el amarre tampoco. Son más toneladas que detener y la inercia solo la vences acertando la maniobra con el motor y poco más.
Si a esa relativa facilidad de manejo, o dicho de otra forma, a la inexistencia de mayor dificultades de manejo considerables, añades todos los argumentos de, uso intensivo y frecuente, deseo e mayor espacio y confortabilidad, conciencia de que no te creará conflicto económico etc, está claro que te compensa el cambio.
Sobre la facilidad de reventa, es cierto que hay menos candidatos a comprar un barco grande, pero también lo es que hay menos barcos grandes en venta.
Una vez más la facilidad de venta depende esencialmente dl barco.
Si es un modelo prestigiado, está correctamente equipado,bien mantenido y te ajustas al precio, se venderá mucho antes que otros de imposible venta por no reunir ni una sola de aquellas condiciones, y por ello tampoco sería correcto contabilizarlos en una misma estadística por esloras.
Se venden muchos más coches utilitarios de cilindrada contenida que no grands coches, y no por ello unos y otros tienen siempre sus adeptos.
De lo que expones lo único que no acaba de cuadrarme del todo es la frontera o límite de los quince nudos, cuando es a partir de esa intensidad de viento cuando el barco empieza a darlo todo de sí y cuando realmente disfrutas de la navegación.

Deseo decidas lo que más haya de convenirte y encima aciertes

Saludos cordiales
