
25-01-2018, 16:19
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Pirata
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Registrado: 23-12-2008
Localización: Cabo de Hornos!... sueño alcanzado!
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Re: La vida a bordo
Hace unos 7 años que vivo en un barco y, aunque empujado por las circunstancias, debo decir que es lo mejor que me ha pasado a nivel de opción de vida.
En el 2013, escribí en mi blog lo que reproduzco abajo.
Ahora vivo en un Belliure 35 y mi satisfacción aumentó con la eslora....
https://salamancalewis.wordpress.com...n-una-vez-mas/
[SIZE="5"]Desde hace un par de años vivo en un barco.
La crisis económica en la cual estamos inmersos desde hace ya cinco años, se ha llevado por delante mi empresa y con ella, todo un proyecto de vida y de jubilación....... Llegado ese momento en que ya no es posible mantener la situación y debiendo tomar decisiones duras de despidos, cierres y acuerdos con acreedores, surge quizás uno de los momentos más difíciles: renunciar a las cosas cotidianas y ya establecidas de mi vida.
Una de ellas, y probablemente la mas importante, es renunciar a mi casa.
La debo dejar después de catorce años.
Si, pero, donde iré?
Calipso es la alternativa que escojo.
Calipso es un velero de casi 10 mts (32 pies) que me ha de acoger durante un tiempo.
Pasar de vivir en 90 mt2 a unos 28 mt2 me obliga a hacer un re-planteamiento brutal en cuanto a mis bienes personales y a mi esquema mental acerca del espacio necesario para vivir.
Lo primero lo consigo regalando casi todo lo que tengo.
Llamo a mis hijos para que se lleven lo que deseen, mis queridos libros los doy en custodia, algunos muebles se los llevan amigos y vecinos y del resto se encarga mi casero de mandarlos a la chatarra.
Sólo me quedo con lo que cabe en un bolso grande (no maleta).
Llegado a este punto de desprendimiento, me doy cuenta de que he acumulado más cosas que las que necesito para vivir y eso me da una agradable sensación de ligereza.
Esto me sirve para la otra parte de ese re-planteamiento que hablaba antes, porque esta segunda parte es más complicada (me debo “jibarizar”).
Es increíble como nuestra mente se acostumbra a los espacios en los que vivimos, los dimensiona, establece los volúmenes, sitúa los objetos y hace que nuestro cuerpo se desplace por entre todos ellos como si fuéramos bailarines de ballet.
Eso se comprueba cuando por la noche nos levantamos medios dormidos con la urgencia de llegar al baño antes que nuestra vejiga diga: ahí va!!, y nos encontramos con esa banqueta que no debía estar allí, y que alguien ha cambiado de sitio.
Nuestra mente no la tiene controlada, nuestros pies son incapaces de sortearla y…….Tracatrás!!! En ese momento nuestra vejiga aprovecha para decir: ahí va!!….. y ahí fue!!
Bueno, esta educación espacial de nuestro cerebro queda totalmente colapsada cuando te vas a vivir a un barco.
Ya no es solamente que las cosas están en otro sitio, el problema es que no hay sitio!!!
El cerebro intenta colocar los objetos en ese pequeño espacio pero no lo consigue! Es como jugar al Tetris en modo avanzado!
Cuando accedes al interior, la cabeza tropieza con el tambucho de entrada, con la pantorrilla le das un golpe al cofre de estribor y te quemas el trasero con la cocina cuando te agachas para sobarte!!
Justo en ese momento en que estás jurando en arameo, tu cerebro comienza a pensar en “minimalista”.
Todo se comprime como un corset, los espacios se reajustan, vuelven a situarse los objetos y comienzas a moverte nuevamente como un bailarín de ballet…… en un escenario más pequeñito.[/size]

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y si en el dia de mi muerte me dan la opcion de renacer, elijo ser Albatros y volar el Mar del Sur y mirar a los intrepidos navegantes que arriesgan sus vidas y dejan todo en busca de su sueño, en busca de su sueño imposible.
Felipe Cubillos
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