"Tres Anuncios en las Afueras",
Más que la temática, fue la controversia lo que me llevó a pie de ventanilla de un cine triste y funcional de un centro comercial cualquiera de cuyo nombre suelo olvidarme. Tras el ejercicio de amnesia – tantas veces necesario - que consiste en desoír las críticas que suelen nublar el instinto para llevarnos hacia lugares comunes y conocidos donde todo suele estar en su sitio y en los que, por lo tanto, nada se nos ha perdido.
Al margen de todo lo exquisitamente reprochable que podrá tener el guión, me llamó la atención el peso, el papel decisivo de todos y cada uno de los personajes que desfilan por la historia. Nadie sobra. Nadie está de más. Todos viven un conflicto culpable que les abruma y del que necesitan redimirse. A toda costa. Con la única estrategia posible para afrontar lo insuperable: hacer a los demás partícipes – o incluso, responsables – del miedo que nos atenaza.
Salud,
